domingo, 14 de mayo de 2017

Conociendo a la #MamáViajera

Viernes 8 de Noviembre del 2013 a eso de las 2 de la madrugada. Me encontraba en un avión con destino a Buenos Aires en lo que sería mi tercer viaje al extranjero y probablemente mi décimo vuelo. Sin embargo, aún sin haber despegado sabía que este no iba a ser un viaje más, sino que sería uno de los más especiales, ya que en el asiento de al lado me acompañaba mi mamá.

En este post no hablaré de los tips bonaerenses; sino de todas aquellas cosas que pude aprender de la experiencia de viajar con mi mamá. No la mamá trabajadora y abnegada que se preocupa por todos en casa, sino de la #MamáViajera que habita dentro de ella:

1. Sus sueños de juventud: Previo al viaje sabía que uno de los sueños de mi mamá era ser fly hostess en alguna aerolínea de aquel entonces, pero yo pensaba que solo era un deseo de esos como cuando yo de niño quería ser domador de leones. Durante el vuelo descubrí toda una historia alrededor de ese sueño que incluía  "tiradas de pera" del colegio para ir al Jirón de la Unión a recorrer las principales aerolíneas que se encontraban ahí y recolectar sticker, souvenirs, entre otras cosas. Incluso que la citaron a una entrevista de trabajo, pero que mi abuelo le prohibió asistir por prejuicios suyos y de la época. Para mí era un placer escuchar una historia como esa mientras la veía por fin contemplar las nubes y conociendo como hubiera sido cumplir ese sueño de años. 

2. Su capacidad para caminar por horas: Para este viaje planeé hacer la mayoría del recorrido por el mirabus de Buenos Aires. Sin embargo, desde la primera tarde en la ciudad nos bajamos del bus para darle la vuelta 2 veces a Puerto Madero buscando donde comer. Los días siguientes no fueron la excepción y caminamos por Corrientes de subida y de bajada innumerables veces ya sea en la mañana buscando media lunas para desayunar, como también en la noche regresando de una cenar o del teatro. Cero cansancio hasta el final del día.



3. Su facilidad de cambiar de roles: Tal cual! Una mañana me dijo "Voy a bajar a comprar un par de cosas en el mini market." A lo cuál yo le dije "Está bien! No tardes mucho para que luego podamos salir a pasear. La idea es no separarnos ni perder tiempo para seguir conociendo." Una hora y media después, bajé y la encontré en el mini market con un carrito abarrotado de cosas y cuando me vio me puso cara de "yo no fui".

Recién encontrados en San Telmo
4. Su alter ego de aventurera independiente: Una de las cosas que más le habían contado a mi mamá durante muchos años era acerca de la famosa Calle 11, donde vendían abrigos y prendas de cuero que ella siempre hubiera querido comprar en persona. Estábamos con el itinerario ajustado y debíamos de pasar por la Casa Rosada y la Feria de San Telmo; pero eso le importó poco y decidió salir temprano a buscar tan dichoso lugar para ella. Tomó un taxi que la acercara, caminó, preguntó y se guió por su cuenta hasta encontrar su destino. Lamentablemente los tiempos de gloria de la Calle 11 eran cosa del pasado y no era ni la mitad de lo que esperaba. Eso fue lo de menos, ella tenía que llegar ahí y decir que por lo menos lo conoció y lo vio con sus propios ojos. 

5. Su sentido de ubicación (y también de urgencia): La ubicación no es uno de los fuertes de mi mamá en Lima, pero luego de su incursión por la Calle 11 tenía que encontrarme en San Telmo, a varios kilometros de distancia en una feria de más de 10 cuadras de largo. No se cómo, pero entre la multitud nos encontramos o digamos que me encontró. Cosas que uno aprende ante la urgencia.

6. Su capacidad todo terreno: Esta era una cualidad de la que ya hacía gala en Lima, pero ese día lo volvió a confirmar. Caminadora de largas distancias, detectora de cambistas peruanos en la calle Florida, digna y fina comensal en la Cabaña Las Lilas, incansable hincha bostera en la Bombonera e incluso crítica de teatro viendo a Ricardo Darin en el teatro Maipo. 


En ese viaje de apenas 4 días pude conocer muchas cosas de Buenos Aires, pero lo que más disfruté fue conocer esas otras facetas, historias y ocurrencias de mi mamá. Las disfruté todas, pero sobre todo me quedo con sus palabras que cerraron tan hermosa aventura ni bien aterrizamos a Lima y que hizo que todo haya valido la pena. Lo recuerdo hasta ahora y quedará grabado en mi memoria por siempre... "Las más grandes alegrías que he tenido en mi vida fueron el día en que naciste, el día que te graduaste en la universidad y este viaje juntos"

Espero tener la oportunidad y la suerte de poder aumentar esa lista de alegrías en los próximos años y si es con algún próximo viaje, mejor.


Dime como empacas y te diré que tal tu viaje

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